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LAS SEMILLAS DE LA ILUSIÓN
Todo empezó de una manera sencilla, como empiezan todas las
ilusiones: las madres adolescentes de¡ albergue tenían que
hacer algo por ellas y para ellas, no bastaba con tenerlas y
mantenerlas, había que ofrecerles un por qué para seguir, una
ilusión para sacar adelante a sus hijos y un proyecto de futuro para
los que viniesen después.
Tenía que ser algo sencillo, que les gustase, que pudiesen hacer y
les devolviese la ilusión por la vida, que les ofreciese la
sensación de pertenecer y recuperar la autoestima y la dignidad
perdidas casi desde que eran niñas.
Buscamos algo accesible y... i las semillas!: collares, pendientes y
pulseras de colores; el albergue se llenó de semillas de la selva y
plata de Perú, se llenó de colores ....
naranjas, pistachos, rosas, turquesas, de bolitas de plata, de
enganches y cierres, ... pero , sobre todo, se llenó de ilusión y
sonrisas, de miradas de esperanza. El proyecto tomaba forma, se
hacía realidad y ellas sentían que podían, que valían, que se
valoraba su esfuerzo y su trabajo, creyeron en ello y creyeron en si
mismas, algo que, por obvio, a veces
olvidamos los que siempre lo hemos tenido.
Cuando estuvieron terminadas las primeras piezas las enviaron a
España donde lo intentaríamos distribuir.
Se encargaron unos expositores y presentamos
las piezas en muchos sitos (centros de estética, peluquerías,
restaurantes, tiendas de todo tipo...) muchas personas se unieron a
nosotras, creyeron en esta ilusión y nos ofrecieron la posibilidad
de sacar adelante este proyecto vendiendo nuestras piezas en sus
establecimientos.
Con ese dinero de vuelta a Perú se siguen fabricando piezas de
esperanza y de vida que seguiremos vendiendo aquí y cuya finalidad
es la auto-gestión, conseguir que esas niñas-madres
sigan sonriendo y puedan ofrecer a sus hijos lo que todos queremos
para los nuestros: una esperanza de futuro sin dolor ni humillación.
Hay muchas tragedias en el mundo, siempre demasiadas y siempre
terribles, pero el destino ha querido que ésta sea
la nuestra, y desde aquí dar las gracias a todos aquellos que nos
ayudan vendiendo las piezas en sus negocios porque sin ellos esto no
sería posible y desde aquí, también, ofrecer la oportunidad a
aquellos que lo quieran hacer... ¿el precio?... barato: una llamada
de teléfono, ganas de agradecer de esta manera
el ser tan privilegiados y...
las
semillas de la ilusión
te
están esperando.
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