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ALBERGUE
La
construcción del albergue empieza a principios del 2005.
Para la edificación del mismo hubo que
desmontar y allanar una montaña.
La superficie
construida es de 700 m2. Cuenta con 10 habitaciones dobles con
capacidad para 20 madres con sus respectivos hijos, comedor para 70
personas, amplia cocina, lavadero,
biblioteca, recepción, oficina para coordinadores, baños y un patio
interior. La obra se ha efectuado en su totalidad con materiales
nobles (ladrillo, hierro, cemento...
).
Los cimientos llevan estribos dobles para
contrarrestar los efectos de los movimientos sísmicos. En la
construcción también se tuvo en cuenta la futura ampliación del
albergue con una segunda planta de la misma capacidad que la
primera. Hay que tener en cuenta que, aunque la mano de obra es muy
barata, el precio de los materiales es tan caro como en España.
Al día de hoy
ya contamos con todos los permisos necesarios para el ejercicio de
la actividad. El gobierno peruano es muy estricto al respecto.
Tratamos de
que las niñas que acogemos estén lo más cómodas posible, pues vienen
de sitios y situaciones muy difíciles de explicar en el mundo
moderno. Estas futuras madres necesitan mucho amor y comprensión
para salir adelante y además, en el tiempo que estén con nosotros,
contarán con una preparación para su reinserción en la vida laboral.
Tras
la inauguración del albergue empezamos a recibir a las
primeras niñas; en enero nació el primer
bebé y el resto de las chicas están esperando con ilusión a sus
hijos, con la certeza de que van a recibir a sus bebés en un lugar
adecuado y con un equipo de gente con ganas de ayudarlas en todo lo
que necesiten.
MURO PERIMETRICO
La construcción del muro era muy importante,
pues con ello damos mayor intimidad al recinto y sobre todo,
seguridad, porque lamentablemente los robos son muy frecuentes.
La construcción fue muy costosa, pues el
terreno es montañoso y son 700 metros de pared de ladrillo por una
altura de 2,70 m., se emplearon unos 65.000 ladrillos.
NAVE TALLER Y CURSOS
La construcción de los talleres es una realidad muy importante,
dentro del recinto se empezó a construir a principios
del 2006 la nave taller y se terminó a finales de año, la superficie
de la nave es de 340
m2.
Las paredes son de ladrillo y el techo de guayaquil
(vigas de bambú) y
la solera de hormigón.
El objetivo de estos talleres es instruir a las gentes de
Condorillo
y a las niñas del albergue, los cursos que estamos
realizando son variados: cursos de textil, corte y confección,
manualidades y una escuela para adultos y niños de primaria.
Los profesores vienen desde Chincha, muy pronto tendremos
un curso de electricidad industrial, para lo cual ya tenemos
unos 35 niños de edades entre 10 y 15 años, la duración será de un
año.
El aprovechamiento de estos cursos es importantísimo
pues con ellos pretendemos que la gente del asentamiento
pueda tener acceso a trabajo digno y también ¡as niñas albergadas
pues aparte de su educación y su trabajo diario dentro del albergue,
tienen la posibilidad de instruirse como futuras madres
autosuficientes y en un futuro, una mejor integración ante la
sociedad una vez que salgan del centro de acogida.
LA NAVE DESPUÉS DEL
TERREMOTO
Levantamos la nave taller con el fin de enseñar oficios y dar clases
tanto a la gente de Condorillo como a los adolescentes de otras
poblaciones. Las clases funcionaban, los niños aprendian, todo iba
bien hasta que llegó el terremoto. En el momento de producirse el
seismo habia bastante gente dentro, resultando heridas varias niñas
de diversa consideración, pero gracias a Dios todos los que estaban
en el interior se salvaron.
Nuestra meta ahora era reconstruir la nave taller, que aunque dañada,
habla resistido en pie al seismo. Lo primero que hicimos fue
intentar comprar hierro, pero este material tardó un año en ser
suministrado pues habla tanta demanda en todo el Perú, que la lista
de espera era interminable, además, por la ley de la oferta y la
demanda, el precio se triplicó. Después de muchas llamadas, ruegos y
disgustos pudimos acabar la obra, y a principios de 2009 ya estaba
otra vez todo dispuesto para retomar las clases. Nuestra Asociación,
siguiendo a Mario Benedetti, es capaz caer seis veces y levantarse
siete.
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